Hablemos de divorcio
El divorcio puede entenderse como la disolución del vínculo jurídico matrimonial constituido legalmente, el cual es pronunciado ante una sentencia judicial en base a una causal prevista en la ley. Está determina que los ex cónyuges tengan libertad de estado, de esta forma ambas partes pueden rehacer sus vidas de manera independiente, a partir de su libre decisión (Samos, 2015).
De acuerdo con lo planteado por Whittaker (2018):
Familia no estable: cuando uno de los integrantes del matrimonio no tiene claro el significado de la respectiva unión.
Confianza mermada entre la pareja: debido a una traición, mentira, infidelidad u otra situación.
Poder desigual: percepción de que uno de los dos posee más poder al momento de tomar una decisión. Desaparece el equilibrio, surgiendo la inestabilidad.
Creencias y costumbres respecto al matrimonio.
Relación familiar: correspondiente a los límites generados dentro de la familia, donde puede surgir un aislamiento de los integrantes contra el entorno.
Falta de conocimiento entre sí mismos.
Ausencia de confianza en sí mismo: relacionado a la autoestima.
Celos: los celos excesivos pueden llevar la interacción familiar a extremos como abusos o violencia.
Poca comunicación: cuando los cónyuges no hablan entre sí, desconociéndose y no reforzando el lazo afectivo.
Control unilateral de un cónyuge a otro.
Relación sexual incompleta: muchas veces es causa de los elementos antes mencionados. Sin relaciones sexuales, difícilmente una pareja logrará funcionar.
El cese de la convivencia implica diferentes consecuencias a corto y a largo plazo, especialmente en los casos en que el divorcio ha sido conflictivo (Roizblatt et al., 2018). De esta manera, la alteración de la estructura familiar puede influir de forma negativa en la capacidad de las respuestas sensibles, como también en la disponibilidad física y psicológica de los padres como principales cuidadores (Smith-Etxeberria y Eceiza, 2021).
Los divorcios debe tratarse con mucho cuidado y respeto por ambas partes, para así velar tanto por el bienestar propio como el resto de los integrantes de la familia. De por si este proceso resulta doloroso, pero con dinámicas sanas y comunicación entre los miembros de la familia, este transcurso puede ser menos traumático. De esta forma las relaciones a futuro que establezcan los ex cónyuges como las que establecerán en un futuro sus hijos serán de una dinámica similar.
Referencias:
Roizblatt, A., Leiva, F., & Maida, A. (2018). Separación o divorcio de los padres. Consecuencias en los hijos y recomendaciones a los padres y pediatras. Revista chilena de pediatría, 89 (2), 166-172.
Samos, R. (2015). Divorcio en el código de las familias y del proceso familiar. Revista jurídica derecho, 1(2), 79-94.
Smith-Etxeberria, K. & Eceiza, A. (2021). Parental divorce, Interparental conflict, and Parent-child relationships in Spanish young adults. Annals of psychology, 37(1), 1-9.
Whitakker, R. (2018). Estadísticas, Informes de causas y consecuencias de la Ruptura del Matrimonio que termina en Divorcio y efectos que causan a la familia. Revista ESPILA, 1(1), 26-28.

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